domingo, 21 de septiembre de 2014

Es Duro Mirar a la Cara a los Dioses


Esa es la conclusión que saqué de estos días de reflexión, especialmente ahora que se acerca Divoedokanto (el Equinoccio de Otoño). Esta reflexión va a ser rápida (que no corta) porque no tengo tiempo, tan rápida que ni siquiera voy a incluir más imágenes que la de felicitación ahí arriba.

En estos días, cuando todo el mundo se prepara para esta fecha sagrada para muchos, veo el movimiento colectivo pagano, una gran masa de gente preparándose, preparando sus ropajes, sus herramientas, sus ofrendas, sus rituales... incluso sus viajes para reunirse con su hermandad/orden/akelarre/etc. ¿Y yo? Pertenezco a un pequeño y modesto grupo con el que algún día nos reuniremos, sea por fuerza de voluntad (y económica), o sea porque crezca y encuentre gente cercana. ¿Y qué siento hasta entonces? Envidia. Y como no soy católico y no me parece pecado, no me avergüenzo de decirlo.

Tengo un grupo, aprendo mucho, me gusta, me fuerza a estudiar, pero no hay reuniones para gritar los nombres de nuestros Dioses a viva voz en medio de un bosquejo donde nadie nos puede oir, pues en su lugar, tengo que hacer mis rituales en mi cuarto, con mis padres ateos en la habitación de al lado, apenas pudiendo susurrar. No hay cuernos pirograbados con ofrendas líquidas que libar que pasan de creyente a creyente para que vayan a las entrañas de la tierra en nombre de todo el clan, en su lugar, sirvo las ofrendas en vasos de cocina y cuando puedo, las embotello y las llevo al pinar cercano a mi pueblo (cuando no tengo que libarlas donde yacía el jazmín enfermo de mi difunta tía-abuela). Tampoco hay una reunión posterior, hablando de nuestras vidas, o de nuestras experiencias espirituales, alrededor de un buen fuego y caldeados con vino, cerveza, sidra o hidromiel... pues en su lugar, me quedo solo en casa y reflexiono, o hago mis tareas, y, ¿qué se siente en su lugar? Soledad, y frustración.

Soledad porque sabes que no puedes compartir en primera persona cosas con tu gente, que están ahí, pero a varios kms. de cable cobrizo de distancia. Y frustración porque todo lo demás parece demasiado fácil en comparación. No me entendáis mal, no dudo que la mayoría, si no todos en las otras organizaciones religiosas con las que tengo contacto tienen que estudiar y esforzarse mucho. Pero lo que ocurre cuando entras en una organización que es pionera en tu país y casi a nivel mundial (ya que la religión celtibérica, digamos que no es la religión más divulgada ahora mismo), encuentras huecos en el sistema, de un modo parecido a cuando creas una nueva ley, y no alteras aquellas leyes sujeta a la nueva situación hasta que no empiezan a aparecer los errores y las incongruencias. Ya no hay incongruencias, pero mi religión depende de los conocimientos históricos y arqueológicos (ajenos a los intereses religiosos), y estos conocimientos aún están en proceso de crecimiento. Y una de las cosas que veo, es que el aprendizaje no está tan... regalado. Con regalado, quiero decir que aunque tengo una Tigerna ("Maestra") estupenda que dedica parte de su tiempo libre y sigue actualizando la información, los datos y nos atarea y moviliza, al ser pioneros, al no provenir de una Tradición anterior, el cuerpo de estudio no está tan definido y estructurado como lo pueda estar cualquier agrupación que descienda de otra.

Y todo lo anterior... es duro. Duro no tener con quién compartir los gozos y alegrías de tus fechas sagradas, tus Dioses, tus ancestros con gente que los comparta del mismo modo y en tiempo real. Es duro tener que investigar todo aquello que no está ya definido por la Historia o la religión en sí misma. Es duro tener que dudar entre las funciones que una escurridiza deidad pudiera tener o no, cuando en otros sitios te dicen "creemos que esto es así", y así te lo comes aunque no sea del todo apurado o completo, porque "es la tradición". Es muy duro, o mejor dicho, muy frustrante. Pero al final del día, creo que debemos preguntarnos: ¿qué esperamos de nuestra lealtad religiosa? ¿Qué es lo que esperábamos cuando escogimos esta religión y no otra, este panteón y no otro, esta Tradición y no cualquier otra? ¿Esperábamos la respuesta favorable de los Dioses a nuestras peticiones y deseos? ¿Esperábamos obtener un reconocimiento dentro de la comunidad a la que pertenece nuestra religión? ¿Esperábamos sencillamente comulgar con esos Dioses y esos ancestros aunque pudiéramos elegir otros? Esa es la gran pregunta...

Si nos paramos a pensarlo, todo lo anterior tendrá una pequeña porción de verdad para prácticamente todo el mundo, pero debemos decidir qué porción es mayor. Yo personalmente hago esto por instinto. Podría haber cogido una religión más popular, podría haber escogido un panteón más sencillo de estudiar, o con más información al respecto, y también podría haber escogido rendir tributo a la religión de múltiples ancestros (eligiendo o haciéndolo todo a la vez, como algunos hacen). Desde luego, no negaré que había caminos más fáciles que el celtiberismo, pero al final del día, escogí esto por instinto, porque es lo que me llena, y no tiene más lógica que la que pueda tener que prefiera el metal extremo a la música clásica: instinto.

Así que sí, es duro, pero en función de lo que busque cada uno, es lo adecuado. No me serviría de nada ser un cultor en el Cultus Deorum Romanorum si tengo hermandad, facilidades, congregaciones... pero mi vida espiritual no se llena con esos Dioses, esos ancestros ni esas tradiciones. Se puede aspirar a la fama, al bienestar y a la honestidad con unos Dioses todo a la vez, pero a la hora de escoger, solo una prioridad interna nos proporciona un camino rápido a una de esas tres cosas, el resto hay que trabajárselo. Yo personalmente elegí la tercera cosa, las demás llegarán o no, pero no sin sudor, sangre y lágrimas... lo cual considero más fácil que sudar, sangrar y llorar para conseguir comulgar con Deidades con las que no comulgas en un principio... lo cual lo veo tan duro como intentar enamorarte de alguien que no te cae bien.

¿Y tú? ¿Qué prioridades tenías a la hora de iniciar el camino que iniciaste?

Dicho esto:

¡FELIZ DIVOEDOKANTO!