sábado, 11 de octubre de 2014

Ofrendas


Hoy, me gustaría hablar de las ofrendas, pero dado que apenas llevo un año realizando devociones y rituales con ofrendas, me gustaría dejar claro que esta reflexión (o información) no viene en absoluto de manos de un experto, un estudioso ni alguien con suma experiencia: al contrario, viene de alguien que aún está aprendiendo a lidiar con las ofrendas y como elegirlas cuando se va a hacer una devoción a una deidad, sea por cuenta propia o como parte del ritual de una festividad sagrada.

Aclarado esto, cabe definir el término ofrenda, e iba a usar la RAE como base, pero de nuevo, la RAE no (o si) defrauda, pues todas las definiciones están increíblemente enfocadas hacia el Catolicismo (ni tan siquiera hacia el cristianismo como concepto general). Según Wikipedia sobre las ofrendas votivas:

"Una ofrenda votiva es un objeto dejado en un lugar sagrado por motivos rituales. Estos objetos son una características de sociedades modernas y antiguas, y suelen hacerse para ganar el favor de fuerzas sobrenaturales, como atestiguan las fuentes históricas griegas y romanas, si bien actos parecidos se siguen haciendo en la actualidad, como por ejemplo en los pozos de los deseos o las permanentes llamas votivas."

Aunque no es del todo incorrecta la definición de Wikipedia, cabe decir que ofrendas hay de muchos tipos, y varían de una religión a otra, de una agrupación o tribu a otra, de un país a otro, etc. No obstante, no se reduce a objetos en sitios sagrados (si bien lo del sitio sagrado parece ser el modus operandi de prácticamente todas las religiones, yendo desde un territorio natural dotado por leyendas con carácter sagrado, como un templo o un altar casero). Tan solo en Europa, se han atestiguado ofrendas que van desde el vertido de un fluido obtenido (libación), la entrega de dones vivos (sacrificios), o que las ofrendas votivas no tuviesen otro objeto que el ser ofrendadas, y se crean especificamente para esa tarea (exvotos). Según qué religión, se puede decir con más o menos respaldo histórico y antropológico, que se pueden ofrecer otras cosas (o que ciertas acciones con ciertas intenciones sirven funcionalmente como ofrendas o sacrificios), por ejemplo, en el vudú, hay distintas formas de alcanzar el trance, que en dicha religión es entendido como el estado en el que los espíritus, los loa poseen al creyente y se manifiestan a través del mismo. Algunas de estas formas incluyen ofrendas tradicionales, otras, musica y baile, y otras, sacrificio animal o autoinfligirse dolor. También se da el caso de que cuando un culto surge como oposición a otro, se puede ofrecer un don del culto opuesto a una deidad del culto opositor (por ejemplo, los satanistas venden sus almas, que son posesión de Dios, al Diablo, y los hechiceros medievales islámicos cometían pecados de la carne y no se lavaban en honor a Iblis -un ser equivalente al Diablo en la mitología islámica- para desprenderse de los dones de Alá antes de poder cometer actos de hechicería-)


Exvoto de bronce para "Dea Sancta Adaegina" (Aliseda, Cáceres)

En el caso de la Península Ibérica, que es donde se encuentran las creencias que practico, existen pruebas de varios tipos de ofrendas y sacrificios, y se presuponen otras menos duraderas (si bien con el paso del tiempo, se van confirmando, pues con técnicas cada vez más avanzadas, se encuentran restos de productos degradables que antes no se podía confirmar). El sacrificio animal está atestiguado tanto por fuentes literarias como epigráficas (por ejemplo, la inscripción de Cabeça das Fráguas describe un suovetaurilium, un tipo de ritual conocido por los romanos pero de raíces indo-europeas, para la purificación de los campos), así como por restos óseos también. Además, en el Santuario de Panóias había una inscripción latina que describía con detalles el proceso de sacrificio ritual (no obstante, como planeo varias series en las que otorgue información sobre objetos, sobre lugares sagrados y sobre los Dioses, pues no voy a describirlo ahora). Además, según Horacio, los cántabros de la tribu de los Concanos, bebían la sangre de los caballos (Carmina. III 4, 34). También se conoce que se daban banquetes rituales en el que se consumía parte de la carne sacrificada, atestiguado por fuentes literarias y arqueológicas (Estrabón describe brevemente estos banquetes entre los pueblos del norte, y en el Castro de Castrejón de Capote, en Badajoz, se descubrió una estancia donde claramente se realizaban sacrificios y banquetes, con instrumentos para el despiece, mesa de culto, cubiertos y otros elementos). El sacrificio humano (principalmente de enemigos y prisioneros de guerra) se intuye, y se tienen suficientes evidencias de que en la Hispania Céltica se practicó lo que se conoce en el mundo celta como el culto de las cabezas cortadas, por el cual los enemigos caídos eran decapitados, sus cabezas embalsamadas en aceite de cedro (Estrabón, IV, 4, 5) y/o expuestas en picas o en los caballos de los jinetes. De hecho, hay estandartes metálicos y fíbulas en los que se representan a jinetes que portan una cabeza cortada. Además se afirma que los bletonenses (próximos a Salamanca), sellaban sus pactos con el sacrificio de un caballo y un hombre (Plut. Quaest. Rom. 83). También se han mencionado o identificado otras formas de 'ofrendas' más conceptuales, como las luchas y competiciones en honor al "Ares indígena" (probablemente Cosus o Cariocecus), o las probables danzas rituales de la cerámica numantina. Hay más referencias, pero no es el tema principal en este post, no obstante, rara vez será la que no haga especial hincapié en la Hispania Céltica, pues este blog es una forma de reflexionar sobre mis propias creencias. Cabe también decir que en cuanto a ofrendas votivas, se encuentra mucho las herramientas de oficio (muchas veces inutilizadas) depositadas en lugares concretos (cascos y armas en lagos sagrados, objetos de minería en territorios donde se adoran a deidades ctónicas, etc.).


Fíbula de jinete con cabeza cortada (Lancia, León)

Pero basta con las referencias arqueo-históricas, vamos a la práctica. ¿Cómo podemos saber que ofrendas requieren nuestros Dioses? Bien, evidentemente hay muchas religiones, algunas se rigen por tradiciones incorruptas, otras deben averiguarse y, en el caso de las religiones nativas europeas, casi siempre han de ser adaptadas a los tiempos, pues si habeis leido el párrafo superior, existen ciertas acciones que muy probablemente nos conducirían, si no a la cárcel, al menos a ser despreciados sociales.

Aunque parezca una aclaración obvia, creo que es importante recalcar esto: la intención no es lo único que cuenta. Jamás. La intención es importante, probablemente lo más importante, pero el uso de ofrendas inadecuadas, la incapacidad de sacrificarte ni un poquito, la indisposición a tomarte el poco tiempo que requiere aprender, y luego pensar y adaptar, para hacer una pequeña (o gran) ofrenda, refleja una actitud dejada, de ausencia de importancia, y por tanto, refleja una intención podrida o insuficiente. Y es muy común escuchar la frase de que no importa porque "total, no van a venir a comérselo/bebérselo". Bien, eso es cierto. También es cierto que no sabemos qué pueden extraer (si es que extraen algo) las entidades espirituales de nuestros rezos, rituales y ofrendas, y como no lo sabemos, presumir cosas no es bonito (ni sabio). En muchas tradiciones, en muchas religiones, el consumo de las ofrendas es simbólico (el practicante toma el producto tras ser bendecido, o se liba o entierra en la tierra, o se lanza a una laguna o río donde habite la deidad o el espíritu en cuestión). No se lo van a comer ni a beber (que sepamos), pero las tradiciones nos indican qué cosas son del gusto de nuestros Dioses. Mi consejo: no pienses en las ofrendas como comida o bebida (aunque lo sean), piensa en ellas como regalos. ¿Te gustaría que te trajesen flores amarillas cuando saben que te gusta el color rojo intenso?¿por qué te traen orujo cuando saben que odias el alcohol?¿por qué te regalan un cerdo cebado para asar cuando eres vegetariano? Creedme, es mucho más práctico así. Además (y esto lo he escuchado también) presumir que a un Dios le va a gustar un elemento no tradicional, es presuponer demasiado como un simple adorador, y honestamente, vosotros lo habeis dicho: no se lo va a comer ni a beber, si a una deidad de Europa le gusta (suponiendo que tenga sentido del gusto) el tequila... ¿no crees que podría pues venir él solito y consumir tequila por sí mismo? Pensar que le damos algo que es de su gusto por el paladar y no por otros motivos (que repito, desconocemos), es presuponer que literalmente, los Dioses, esas viejas fuerzas de la Naturaleza que lo empapan todo y que preceden a la vida humana, que nacen a la misma vez o incluso antes que algo nuevo habite el mundo, necesitan que les des de comer y beber, porque no pueden hacerlo por su cuenta. Y si eso no es falta de respeto... ¡pues que me aspen los Dioses, no sé qué sería, pues únicamente los bebés, los seniles y ciertos discapacitados físicos y psíquicos están impedidos para comer por sí mismos!

Así que aclarado todo eso, falta comenzar a reflexionar diciendo que en mi humilde opinión, y hablando en términos muy generales, las ofrendas requieren de cuatro elementos básicos para ser consideradas adecuadas: TSNS (Tradición-Simbolismo-Naturaleza-Sacrificio).

Tradición:

Con tradición, lo que vengo a considerar es que las ofrendas deben tener un componente tradicional (transmitido), o relacionado con la mitología, o folclórico o, dicho de una forma basta propia de mi tierra, "que sea típico de aquí". Cada conjunto de territorios tienen unos elementos naturales, pero no todos eran usados, o no todos eran del gusto religioso. Es cierto que ante la duda, siempre podemos agregar elementos que tal vez no encajan del todo con la época en la que vivió la religión o con la zona geográfica en la que se genéro ese elemento, pero que siguen teniendo un componente tradicional (por ejemplo, la sidra es tardía y la calabaza se importó de América, pero ambos llevan siglos consumiéndose y siendo parte indispensable de nuestro consumo, nuestras tradiciones y nuestra tierra). En Europa, la cerveza, el vino y la hidromiel está fuertemente ligado a las tradiciones, tanto las prehistóricas como otras más modernas. Sin embargo, otras bebidas no tanto (por ejemplo, ante la posibilidad de libar zumo de naranja para una deidad frutal, pues no sería muy adecuado, no solo porque tengo mis dudas de su utilización, sino porque el zumo de naranja no tiene ningún componente tradicional en España, Portugal, con los celtas en general...). Sería más seguro ofrecer la naranja directamente (y si la deidad es frutal en general, tal vez manzanas, peras, uvas u otras frutas fuesen más acertadas, a no ser que hablemos de una deidad asociada a la temporada de las naranjas y otras frutas).

Como anécdota, me remitiré a una pregunta que me hizo un amigo sobre si mi religión "era racista". Aunque no diré su nombre, aclaro que aunque no puedo decir lo mismo de todos en todos los casos, la pregunta no era para nada malintencionada ni buscaba ningún tipo de conflicto, simplemente era un ateo que observaba que mi religión, cuando hablaba de ella, era muy etnocentrista. El caso es que este amigo me preguntó qué pasaba si, "por ejemplo", un japonés quería practicar la religión celtibérica. Yo le respondí que en principio, y al menos en mi área religiosa (desvinculada de política de cualquier tipo, especialmente temas de extrema derecha o extrema izquierda) no habría ningún problema. Y entonces, me preguntó algo como que qué ocurría si vivía en Japón y quería ofrendarle a una deidad sake porque es lo que tienen allí. Mi respuesta fue preguntar a su novia, muy versada en cultura japonesa, qué ocurriría si yo fuese a un templo sintoísta, y en vez de ponerle a Inari sake y un poco de arroz y le encendiese su incienso, le pusiese una vela de te, le ofreciese hidromiel y le diese carne de toro. Pues probablemente se ofenderían ellos y alegarían que he ofendido a la divinidad, también. Pues es lo mismo: puede que no sea necesariamente el más importante, pero el componente de tradición es indispensable, pues es igual de ridículo ofrendar chile de Guinea a una deidad de tradición indo-europea, que ofrecer hidromiel a una deidad originada en África. La tradición es importante, no solo porque nos indican qué es del gusto de los Dioses, si no para los practicantes también. Si no te importan las tradiciones religiosas, ¿para qué meterte en una religión nativista? Tienes opciones más flexibles y más modernas, menos arraigadas, más aculturales... y es muy respetable, lo suficiente como para que recurras a ellas, y no pretendas alterar estas, que son como son y no hay que cambiar más que lo que sea estrictamente necesario por contexto histórico o geográfico.


Imagen extraída de la página de Facebook de Orden Druida Fintan

Simbolismo:

Este es probablemente uno de los puntos más importantes para hacer una ofrenda adecuada. El simbolismo, significa que debe de haber alguna conexión simbólica (característica, física, mitológica, etc.) entre la ofrenda y la deidad, y si se ofrenda algo como parte de una acción mágica, pues también con el objetivo. Por ejemplo, creo que no tiene mucho sentido ofrendar a una deidad de la guerra, flores primaverales, o a una deidad celeste, vino tinto (que es oscuro y viene de una fruta muy arraigada a la tierra). Tiene que haber una conexión. Basándome en mi Tradición, mi religión y pudiendo ser aplicado casi exclusivamente solo a religiones europeas, diría que lo habitual es que las bebidas de cereal fermentado y/o de color claro (cerveza de cebada o trigo) o conectadas con los festejos o el triunfo (hidromiel) suelen ir destinadas a deidades guerreras, deidades solares y de forma más terciaria (pero dada nuestra condición de urbanitas, a veces nos vemos limitados a esto), a deidades fértiles. Las bebidas de color oscuro y relacionadas a la nobleza o las altas castas de la época (vino tinto) irían destinadas a deidades oscuras o deidades que habiten o frecuenten el Inframundo (por ejemplo, los psicopompos no suelen tener un aspecto infernal, y su hábitat no es el Inframundo ni bajo tierra). Las flores, los granos o incluso el material hecho con estos elementos (ej: pan), irían hacia deidades de la fertilidad, deidades florales, arbóreas, herbáceas, acuáticas (si tienen un componente de las aguas como elemento que propicia la fertilidad) o deidades relacionadas con la abundancia (normalmente las cornucopias). El vino tinto (que no solo era una bebida difícil de conseguir en aquella época -excepto para los romanos, creo-, sino que en tiempos modernos, ante la imposibilidad o la contrariedad voluntaria al sacrificio animal, hace de elemento simbólico de la sangre y por tanto se relaciona con la tribu, los muertos, los ancestros y las deidades telúricas) también iría pues, a los ancestros (y según qué religión, ha de diluirse o no). La leche, y esto no tiene ningún sentido, es simple tradición céltica sin más ni más, va para los espíritus de la naturaleza, "las hadas", "los seres feéricos"... en fin, ya me entendeis. Es un componente tradicional, y es bien sabido que a estas entidades, sean del hábitat que sean y adorada por el pueblo que sea (en este contexto) adoran la leche y sus productos derivados: quesos, natas, yogurt natural y todo eso.

También cabe decir que si las deidades destinatarias tienen algún componente natural asociado, lo más fácil es una ofrenda con ese componente. Antiguamente el sacrificio del animal sagrado de la deidad era lo común, pero reiterando que no se puede, se podría usar un componente de ese animal si lo encontramos muerto. Otra posibilidad, si el animal es de típico consumo en nuestra sociedad, es lograr su carne sin matarlo nosotros mismos, y ofrendarla (preferiblemente cocinada, si lo que queremos es representar su abundancia en nuestras mesas), por ejemplo, carne de cerdo, vaca o cordero, son increíblemente fáciles de conseguir hoy en día en cualquier carnicería. Los exvotos, también, solían tener la forma de los animales, así que podríamos crear exvotos o estatuillas con la forma del animal de la deidad para depositarlo en un sitio de culto. También, usar elementos de nuestro oficio inutilizados, es algo muy posible hoy en día, aunque difícil si no realizamos oficios relacionados. A las deidades acuáticas, se les podría libar agua de su propio río o laguna, si está cerca, u ofrendar agua purificada, o de lluvia (agua que tenga algo "especial", no del grifo). También tomar elementos relacionados con los simbolismos concretos (por ejemplo, un dios indígena, Endovélico, se le relacionó con la palma por una estatua que Leite de Vasconcelos describió como "acompañado por dos erotes, de los cuales uno portaba una antorcha y otro una hoja de palma" (aclaración: información producida por mí, no cita literal), pues tal vez no sea tan mala idea ofrendar (o ungir las velas, o lo que sea) con aceite de palma. O directamente ofrecer hojas de palma. Las posibilidades no son infinitas, pero sí muy abundantes. Las artesanías siempre son agradecidas, pues como explicaré más adelante, nuestro tiempo y esfuerzo también son ofrendas (por ejemplo, siempre es preferible ofrecer una corona de flores hecha por uno mismo, que no un cubilete de pétalos recolectados de mala manera a lo pronto).

También hay que tener en cuenta qué queremos agradecer o qué objetivos buscamos. Yo por ejemplo, a Ataecina (deidad infernal asociada con las cabras y con la fertilidad y la Primavera), suelo ofrecerle vino tinto por su caracter ctónico y oscuro, y también de vengadora a la que se le pedía castigo para los que nos agravian, sin embargo, cuando la celebro como patrona de la Primavera, que emite su fuerza regeneradora a la tierra desde sus dominios en el Inframundo, le ofrezco leche o queso de cabra, para representar su abundancia, la lactancia de los cabritos, y lo escojo por el simple hecho de que el queso y la leche son elementos nutritivos y que sustentan, y que la cabra es su animal. Por ejemplo, la cosa cambia cuando busco algo similar pero la ofrenda la destino a Trebaruna, en la que uso leche o queso de oveja por su relación con este animal. Bandus, una deidad soberana, guerrera y garante de pactos, recibe (debido a su caracter soberano y guerrero, y por tanto, solar) cerveza rubia. Sin embargo, como deidad de las ataduras, si lo que pretendo es que ate a un adversario, le ofrezco cerveza negra en lugar de rubia.


Representación de un druida en un sacrificio (Autor desconocido)

Naturaleza:

Este es un punto muy cortito y viene a querer referirse a que los elementos que se usen, deben ser naturales o provenir de elementos naturales. Las plantas, el agua, la carne de animal, la leche, incluso la propia sangre, son elementos naturales. Todo eso es ofrendable. Incluso cosas que ya reconozco como impropias (como el zumo de naranja, en el caso de mi religión), son naturales. Hasta cierto punto son ofrendables. El fuego de una vela, el incienso... todo lo que no es natural a simple vista, es manufactura humana de elementos naturales y por tanto es aceptable. Elementos que no son naturales, que para nuestro propio organismo es basura y que por su definición, no es tradicional ni simbólico, no pueden hacer de ofrenda. Lo siento, entendemos que no siempre puedes preparar un ritual 2 semanas antes y hay que tirar de lo que se tiene en casa, pero los fritos, la coca-cola o los chicles de menta no se consideran ofrendas ni por la lógica humana (no voy a cometer el fallo de muchos de hablar por boca de los Dioses), no son buenos para nosotros, no son buenos para el hábitat físico de los Dioses, no tienen simbolismo, ni tradición, ni supone un sacrificio para nosotros... no cumple con un solo elemento de la buena praxis de una religión nativa sea de la parte del mundo que sea.

Fiona Goode ofrenda cocaína a Papa Legba en American Horror Story: Coven

Sacrificio:

Este es otro punto importante que la gente o bien olvida, o bien exagera y limita a esto. Lo importante de una ofrenda de devoción, de honra, o de intercambio (quid pro quo con deidades o espíritus) es que suponga en cierto modo, un sacrificio. Cuanto más ligero el objetivo del ritual, menos sacrificio requiere. Dar las gracias apenas requiere de un modesto gesto, provocar algo con intercesión de algo, requieren sacrificios grandes. Este es uno de los principales motivos por los que rechazo el sacrificio animal: en la época en la que se realizaban, se llegaban a hacer hecatombes al estilo heleno, porque el pastoreo y la ganadería formaban parte esencial de la vida familiar y comunitaria. Ahora, si bien sabemos que la sangre es poderosa, ¿qué aporta un sacrificio animal más allá de sangre y carne? Los animales son baratos, no están limitados, se crían en masas y no tenemos ni que criarlo ni que mantenerlo nosotros. Hay sangre y hay carne pero a nivel personal, excepto en casos muy concretos, no hay sacrificio personal.

Sin embargo, en una época en la que nos cuentan las horas y existe momento de entrada y salida para todo, nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, es un bien mucho más preciado que un animal. Por eso, es preferible la manualidad a la compra a la hora de ofrecer algo. Nuestro esfuerzo no cae en balde y también es una ofrenda: ofrecemos un bien preciado a los Dioses, y no de cualquier manera, no en un pensamiento constante e inocuo, sino haciendo algo que tendrá un resultado, que podremos palpar y percibir, generamos para los Dioses (con nuestros talentos).


Altar de Sacrificios de Ulaka (Solosancho, Ávila)

Y no queda mucho más que decir sobre ofrendas. Queda repetir (no se ofenda ahora el mundo) que esto no solo es mi opinión, sino que al ser el mundo de las ofrendas tan amplio, está reducido a un ámbito nativo europeo, y que con todo y ante la posibilidad de discordancias entre tradiciones de diversas religiones europeas, la base, el molde mental que he utilizado, ha sido mi propia religión, que no tiene por qué coincidir en todos los casos con otras religiones nativas europeas: esto es una reflexión generalizada y una aproximación al tema.

Y ya solo queda desearos una buena semana, y que me comenteis si estais de acuerdo, si no estais de acuerdo, como se esquematiza el sistema de ofrendas y sacrificios en vuestras religiones, qué ofrendas haceis a vuestros Dioses, y todo lo que me querais contar respecto a las ofrendas y sacrificios antiguamente y hoy en día.

¡Gracias por leer y que los Dioses os sean propicios!

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